En el Bautismo del Señor, Cristo se manifiesta plenamente como Hijo amado del Padre y comienza su vida pública, entrando en las aguas del Jordán para santificarlas y abrirnos el camino de la salvación. Hoy contemplamos a Jesús que se acerca con humildad, haciéndose uno con nosotros para regalarnos una vida nueva.
Junto a este misterio, nuestro pueblo vuelve su mirada a María Santísima, y en Nuestra Señora de la Soledad encontramos el reflejo más puro de la fe verdadera. Ella, que acompañó a su Hijo desde el inicio hasta la cruz, nos enseña a permanecer firmes, confiados y fieles a Dios en cada etapa del camino.
El Bautismo nos recuerda que todos somos llamados a vivir como hijos de Dios, a renovar nuestras promesas bautismales y a caminar como cristianos comprometidos. Que, siguiendo el ejemplo silencioso y fiel de la Soledad, sepamos dar testimonio de una fe viva, heredada de nuestros mayores y sostenida por el amor del pueblo.
Que este día renueve nuestra esperanza, fortalezca nuestra fe
y nos impulse a vivir según el Evangelio.
Que Nuestra Señora de la Soledad nos cubra con su manto
y nos guíe siempre hacia su Hijo, luz del mundo.
#Formacion
#JuventudConHistoria
